Jesús Malo es un apasionado del marketing. A lo largo de los años hizo un poco de todo, pero al final del día siempre fue marketing. Le ha enseñado a muchísimas personas uno a uno, hasta que se hizo la pregunta que lo cambió todo: ¿cómo enseñarle a más? Porque el buen marketing es quirúrgico: precisión, no ruido. Y un joven de Chihuahua con un sueño puede llevarlo a todo el mundo.
Cheyenne Malo viajó a Mérida para aprender marketing con Jesús, uno a uno. Entre sesiones lo vieron clarísimo: ¿por qué no hacer una app y sacar lo mejor del uno del otro? De niños jugaban videojuegos y construían mundos de fantasía. Hoy van por algo más grande: la mejor app de marketing de este mundo.